El parámetro de la belleza surge del modelo vitruviano (diseño de figura humana por Leonardo) con las, según él, divinas proporciones. Pero mucho antes, el pueblo griego hacía de la belleza física un culto, promoviendo la estética como factor humano primordial. Pero la vida es otra cosa y esos parámetros sólo sirven para ser utilizados en campañas publicitarias, para mostrarle al público objetivo una gran mentira, un falso sentido de pertenencia a un mundo irreal, ficticio, sumamente artificial y tan efímero como un suspiro. Si nos dejáramos llevar por el objetivo de alcanzar "la belleza", ya sea mediante atributos naturales , o bien erogando miles de dólares en cirugía, botox, dietas, personals trainers, perfumes, cremas, etc., se nos pasaría la vida en el intento, y los logros obtenidos no son más que un efecto buscado por la sociedad de consumo. La madurez humana indica que esos falsos valores no tienen sentido alguno, que la verdadera belleza es el universo interior que uno puede compartir, que es haber comprendido que el camino superfluo de la belleza física se termina en algún momento y sólo queda un recuerdo. ¿Y luego qué? En la mayor parte de las personas que viven sólo para su apariencia, lo posterior a la lucha por ser "bellos" es el ridículo, sino el vacío.
Enviado por Filo Sofo (no registrado) el Sáb, 17/11/2007 - 19:56.
El parámetro de la belleza surge del modelo vitruviano (diseño de figura humana por Leonardo) con las, según él, divinas proporciones. Pero mucho antes, el pueblo griego hacía de la belleza física un culto, promoviendo la estética como factor humano primordial. Pero la vida es otra cosa y esos parámetros sólo sirven para ser utilizados en campañas publicitarias, para mostrarle al público objetivo una gran mentira, un falso sentido de pertenencia a un mundo irreal, ficticio, sumamente artificial y tan efímero como un suspiro. Si nos dejáramos llevar por el objetivo de alcanzar "la belleza", ya sea mediante atributos naturales , o bien erogando miles de dólares en cirugía, botox, dietas, personals trainers, perfumes, cremas, etc., se nos pasaría la vida en el intento, y los logros obtenidos no son más que un efecto buscado por la sociedad de consumo. La madurez humana indica que esos falsos valores no tienen sentido alguno, que la verdadera belleza es el universo interior que uno puede compartir, que es haber comprendido que el camino superfluo de la belleza física se termina en algún momento y sólo queda un recuerdo. ¿Y luego qué? En la mayor parte de las personas que viven sólo para su apariencia, lo posterior a la lucha por ser "bellos" es el ridículo, sino el vacío.